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Jueves, 2 de Setiembre del 2010
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Edicion Nº 12506
Fecha: 01/10/2008
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01/10/2008Correo del Lector - LOS TACOS DE MIGUELINASr. Director:

Este finde estuve en Concordia, esa Concordia maravillosa, la de mi niñez, la de mi juventud, allí donde cursé mis estudios, donde me hice hombre y aprendí mucho de esas personas que el destino puso en mi camino. El camino de un niño que fue feliz, en el Barrio Carretera La Cruz, con mi madre Olga y mi padre el Mago Piolita.-
Quise en dos días recorrer todo mi pasado, imposible, pero pude hacer algunas visitas, que alegraron mi espíritu romántico, lleno de poesía y recuerdos imborrables.-
Claro, llegar me llevó 12 horas, no solo por el vehículo en el que fui (que tiene sus años), sino por el humo de la quema de los pastizales que provocan aquellos inconscientes que no les importa la vida ajena, y también porque el tanque de GNC que tengo es de los chicos y, bueno....cosas....más, no tienen importancia.-
Mi vena de aventurero me trajo donde la sangre me pedía, a esta inolvidable Concordia.-
Con los celus, ahora nos mantenemos comunicados, entonces le avisé a alguien que lo iría a visitar, y fui, llegué a la casa de César Ríos «el maestro» como lo llamo yo, el Negro Ríos, aquel, al que cada vez que menciono hace que mis ojos se llenen de lágrimas, ese Negro Ríos, que allá por los ´70, cuando yo era muy chiquito y un 6 de enero había amanecido con la tristeza de no tener un juguete, llegó al barrio, no llegó a visitarme a mí , no. Llegó de Rey Mago, a entregar juguetes a esos niños pobres de la zona...... entre ellos estaba yo.
Recuerdo que quedé en un costadito,no me atrevía a pedir nada, pero él me dijo « Marcelo, tomá» y ese 6 de enero mis manos recibieron un auto. Jamás me olvido de eso ¡jamás!. Es por eso que fui a su casa, porque lo siento, porque me hece bien estar con él y su familia.-
En esta recorrida me pasaron otras cosas: fui a Salto ROU y no me dejaron pasar hasta confirmar que la camioneta era mía ¡cosas de la tecnología! o de los que la manejan, me la robaron pero al encontrarla y devolvérmela nunca dejaron sin efecto el pedido de secuestro. Pero fui igual a Salto, otra demora, pero todo se aclaró.
Estuve casi a la partida con mi padrino de confirmación Adrián Ledesma «El Tigre del Verso», y, con lluvia volví a Buenos Aires.-
¿Porque el título ? se deben preguntar. Es que corresponde a una historia de amor, si no la hubiera vivido, no hubiera tenido este fin de semana tan hermoso.-
Recuerdo haber ido a un Ente estatal, donde como es muy natural, había impresionantes colas, allí, haciendo gala de mi aguante me decidí a bancarme la amansadora dado que ir otro día, sería otro día perdido de trabajo, entonces, papeles en mano, empecé a recorrer con mis ojos los carteles, las caras de los que como yo estaban resignados y, de pronto, detrás de mí, sentí: tac,tac,tac,tac, era la música perfecta que emiten los tacos altos de una mujer, cuando los lleva con esa prestancia femenina que hace que se convierta en la reina del salón y pisa de una manera que llena el espacio y los ojos de los hombres.-
Fuimos varios que nos dimos vuelta, pero yo, quedé impactado, me enamoré, me enloquecí de tal manera al ver a la mujer que contenían esos zapatos, que me felicité por hacer la cola, daba gracias por la atención lenta, y ni les digo lo que pensé que haría con esa mujer si la tenía en mis brazos.-
Cruzó el mostrador y se puso en una de las cajas, mi felicidad era casi completa, dejé pasar a otros contribuyentes para que sea ella la que me atendiera,y, justo cuando eso iba a pasar , se levanta, y se va....¡me quería morir!!!!!!!!!
Hice los trámites para los que había ido y me senté en una dura silla de plástico, y allí esperé pensando: «a alguna hora vuelve y yo la encaro».
Cuando uno se pone en este estado no importan las horas, los calores, los fríos, ni nada, así que mientras esperaba me imaginé toda una película llena de pasión en la que ella y yo éramos los actores principales.
Pasaban las horas, salí, fui a la esquina y vi un teléfono público. Urgué en mis papeles y vi el número del Ente, allí y sin pensarlo dos veces, llamé y dije que habían puesto una bomba, crucé la vereda, y me puse a esperar, para poder darle mi consuelo y calmar a la dama de mis sueños.
Salieron todos sus compañeros de trabajo, entre gritos y sirenas que se aproximaban y, última, sin apuro, sin creer lo de la bomba, obligada por sus superiores, salió ella, celular en mano para avisar en su casa, que casi seguro era la estupidez de algún idiota.
Ningún temor, nada de impacto psicológico, lejos de todo pánico, estaba ella, trayendo dentro de sus zapatos, toda su figura que para mí, era la de un ángel convertido en mujer, la de un sueño hecho realidad.-
Me acerqué y directamente le dije: soy el hombre de tu vida, y aunque no lo sepas, naciste para ser mía.
No se imaginan donde me envió, después de tratarme de loco, y no darme ni cinco de bolilla, se alejó nuevamente a su trabajo mientras sus tacos repetían el sonido que hacía latir mi corazón al ritmo de su : tac, tac, tac.
Pasaron tres meses, todos los días de esos tres meses fui a esa oficina, todos los días le juré mi amor, todos los días le pedía por favor que aceptase tomar un café conmigo, hasta que accedió.
y, así, comenzó una historia de amor que ya lleva varios años, después, conocí a su familia, su vida, y ella la mía y empezamos a transitar la vida juntos , nos convertimos en una pareja inseparable, y yo aún sigo amándola como el primer día, aquel en que estaba haciendo cola para hacer un trámite.
Sí, todo tiene algo que ver, porque como nos contamos cosas, vivencias, amarguras, tristezas, cosas hermosas, recuerdos gratos, ella quiso conocer Carretera la Cruz, Concordia, quería conocer a César Ríos, quería oler el aroma de esta extraordinaria ciudad, recorrer sus calles, disfrutar su cielo.
Y, soy feliz, porque visité a quienes quiero, porque de su mano estuve en el lugar donde jugaba desde niño, porque en la peatonal de mi querida Concordia , el corazón me latió muy fuerte al sonar de : Los tacos de Miguelina

Marcelo
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